jueves, 4 de octubre de 2012


(Murialdino mes de Octubre)

EDITORIAL


VER PARA CREER

         Muy interesante resultó para quienes concurrimos el pasado sábado 29 de septiembrela Jornada de Espiritualidad de nuestra comunidad murialdina. Más de cien personas representando a todos los estamentos de nuestro colegio fuimos convocados con el tema del Año de la fe, que acaba de ser inaugurado por el Papa. Por la mañana el Vicario para la Educación P. Tomás Sherz, nos regaló un profundo momento de reflexión sobre esta temática y por la tarde, compartimos una novedosa presentación de la poco conocida carta de Santiago, la que tiene una fuerza inspiradora que cobra mucha actualidad en el tiempo que vivimos.  Señalo que tiene actualidad esta breve pero contundente carta, pues entre los temas que contiene está el de demostrar en obras concretas aquello en que se cree: “Así también la fe: si no tiene obras, está completamente muerta” (St. 2,17).

       Hoy como nunca, me he acordado de un antiguo texto, llamado Carta a Diogneto, en el que se describe cómo eran los primeros cristianos, en él se enfatiza que no por elementos externos ellos se diferenciaban de las demás personas, sino por su forma de vivir: “Los cristianos no se distinguen de los demás hombres ni por su tierra, ni por su lengua, ni por sus costumbres.” Tan distintos eran, que “más parece propio de locura que de verdadero culto religioso.”, pues (…)”se encuentran viviendo un estilo de vida admirable y, por confesión de todos, extraordinario.”, y remata diciendo que más que por los ritos  o por los ropajes “los cristianos son conocidos como hombres que viven en el mundo, pero su religión permanece invisible.”  Tan actuales y fuertes son estas palabras que creo que no admiten más comentarios. Cada vez se hace más frecuente el que se critique a nuestra Iglesia. Hay consenso, en especial entre los jóvenes, que el mayor defecto es nuestra incoherencia de vida, el predicar una cosa y el hacer otra, o el exigir a otros determinados comportamientos,  que ni siquiera el que los pide los vive.

       De visita en nuestro país, el anterior vocero del Vaticano señalaba que hoy hacen falta menos predicadores y más testigos. Muchas veces me ha tocado escuchar cómo se felicita a personas por lo bien que hablan o por lo bien que escriben. Una y otra forma de expresión sepueden aprender y mejorar con técnicas oratorias o estilísticas, según sea el caso. El mejor halago no es que hable o escriba bonito, sino que viva bonito, que viva lo que dice y escribe. En fin de cuentas que seamos más testigos, como esos primeros cristianos que eran reconocidos por su actuar, que meros predicadores, de los cuales ya hay muchos.

                                                                                        DON MARCO

martes, 2 de octubre de 2012

(Murialdino mes de Septiembre)

EDITORIAL


NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA

             Impacto nos causó hace unos días, la noticia del incendio que destruyó completamente la casa de uno de nuestros alumnos de séptimo básico. Visitar el lugar y ver lo poco que se puede salvar después de una desgracia así, en especial los elementos afectivos que se pierden irremediablemente, es algo que sobrecoge. Felizmente no hubo desgracias personales que lamentar y esto es lo más importante. Tras compartir con su mamá y familiares, nos emocionó ver la entereza para salir adelante de todos ellos y la inmediata respuesta solidaria expresada de diferentes maneras, por parte de todos los que se iban enterando de la noticia. Sus compañeros, los scouts, los apoderados de su curso y muchos otros que aunque no los conocían sintieron el inmediato llamado a hacer vida uno de nuestros valores distintivos: la solidaridad. Escuchando a la mamá, nos decía lo importante que ha sido nuestro Liceo en la formación de Matías y cómo la razón para haberlo dejado en este colegio y no preferir cambiarlo en séptimo, estaba en los valores que, desde que ingresó a primero básico, ella ha sido testigo tanto entre los apoderados como entre los compañeros de su hijo.

          Cuando tantas veces escuchamos que ante la desgracia, muchas personas tienden a alejarse o hacerse los desentendidos, nos alegra ver cómo entre los nuestros no es  más que una nueva constatación que en el Murialdo no sólo se habla de los valores sino que se viven. Por ello tenemos que cuidar este espacio y acrecentar todo aquello de bueno que aquí encontramos. Lo digo, pues muchas veces vemos como muchos se escabullen de las personas que pasan por momentos de desgracia, llámese una enfermedad, una grave acusación o una crisis económica. Es tan cierto aquello que cuando hay plata siempre habrá invitados de sobra a un asado, pero cuando esa misma familia pasa por estrecheces, son pocos los que acuden  en su ayuda.

       A este alumno y a todos sus compañeros, les hemos recordado estas sabias palabras del dicho popular que indica que también en las desgracias podemos lograr encontrar motivos de esperanza. Así lo han descubierto muchos al vivir situaciones desgraciadas, tras lo cual han salido más fortalecidos como parejas, familias, países. Sin ir más lejos es la experiencia de muchos después del terremoto, la misma también la de aquellos que han debido repetir un curso. Porque cuando nos va mal también nos va bien, pues el dolor es semilla. Qué mejor manera de concluir el mes de la solidaridad y qué mejor manera de iniciar el mes de la Patria, dando gracias a Dios por tener entre los nuestros a tanta gente de tan noble y generoso corazón.

                                                                              DON MARCO


jueves, 9 de agosto de 2012


EDITORIAL


LECCIONES OLÍMPICAS

             Hace unos días encontré en el Gimnasio a un niño de primero básico que lloraba, pues un compañero le había quitado su lugar en la fila. Por esa razón se perdió la posibilidad de continuar siendo parte de una entretenida clase. Uno de ellos no entendió que hay que respetar a los demás, y el que lloraba, aún no entendía que la vida tiene muchas dificultades que a veces tendremos que remontar aunque sea con lágrimas. Este pequeño hecho ocurrió justo en los días en que todo el mundo miraba atento lo que ocurría en Londres, sede de los Juegos Olímpicos. Ese pequeñito, al igual que todos nosotros, podríamos haber aprovechado esa instancia para aprender una larga lista de lecciones que el deporte, especialmente en ocasiones importantes como ésta, nos presenta.

        La madre de Tomás González en una entrevista dada hace años mencionó lo importante que es tener un proyecto de vida; llamaba la atención esa expresión al relacionarla con un niño tan pequeño, hasta ese momento desconocido para la mayoría. En ese proyecto confluyeron la disciplina, el sacrificio en pos de lograr metas, el apoyo familiar y tantos otros elementos que lograron el precioso resultado que hemos visto.  En el mismo evento fue patente la importancia del trabajo en equipo y como la sanción no se hizo esperar, cuando algunos equipos “mañosamente” buscaron conseguir logros con prácticas antideportivas.

           La  euforia por los éxitos conseguidos; lágrimas por no haber alcanzado una mejor ubicación; respeto por el rival que con prótesis fue capaz de correr en “igualdad” de condiciones con grandes atletas; altura de miras del ídolo rock, que cobró sólo una libra para ser parte de la gala inaugural, motivado únicamente por el honor impagable de ser partícipe de un acontecimiento histórico; una monarca que, pese a la solemnidad habitual de su cargo, se permitió una humorada, entendiendo que la fiesta deportiva nos hace a todos más humanos.
         
          Entre los nuestros hay varios que ya han entendido todo esto. Me refiero a Andrés de tercero medio que a costa de mucho esfuerzo ha podido saber de triunfos futbolísticos y de viajes inolvidables, por ahora a tres países; a Daniela de cuarto medio que obtuvo el primer lugar en el campeonato clasificatorio en el Estadio Nacional, dejando atrás a empingorotadas representantes de otros colegios, y a Valeria que pese a ser de séptimo ya sabe lo que es subirse a un podium por vencer en Natación. Estas son lecciones olímpicas, lecciones de vida. Aunque seguro que por estos días más de alguno se las perdió por estar viendo el reality de moda.

                              
                                                DON MARCO

jueves, 28 de junio de 2012

Editorial

P. BRUNO DE SANTI
1924- 2012

                Hemos recibido con pesar la noticia que en la comunidad de san Pedro en Los Ángeles (USA), ha fallecido el viernes 22 de junio, quien fuera Rector de nuestro Liceo desde 1957 hasta 1964.

            Llegado a Chile recién ordenado sacerdote en 1951 pasó a integrar la comunidad de Requínoa, para luego ser nombrado rector de nuestro colegio, el cual apenas contaba unos 660 alumnos y una estrechez económica evidente. Pese a esas dificultades consiguió edificar nuestro Gimnasio, el cual fue inaugurado en 1962 con la presencia del Cardenal Silva Henríquez, convirtiéndose en el primer colegio en contar con un edificio de estas características.

            Al finalizar su periodo fue nombrado Provincial de Argentina-Chile y luego por varios años ocupó igual cargo en Estados Unidos. Tanto en Chile como en ese país dejó la huella de un gran josefino, de trato caballeroso y humilde servicio, características que pudimos apreciar al acompañarnos en los festejos de los 50 años de presencia josefina en 1997. Justamente para quienes sólo le conocíamos de nombre y de fama, esos días pasados con nosotros bastaron para confirmar lo que de el habíamos escuchado. Muchos fueron los exalumnos que al saber de su presencia acudieron al colegio a saludarle y a recordar los sencillos inicios del Liceo, en los cuales P. Bruno tuvo especial participación. Tras su partida, recibí desde Estados Unidos una muy conceptuosa tarjeta en la que agradecía las atenciones que le habíamos brindado en su estadía. Un pequeño gesto quizás, pero que unido al testimonio de tantos profesores y alumnos que le conocieron en esos años, retratan al josefino de trato gentil que supo a través de su sonrisa y testimonio de vida, conquistar tantas almas para el Señor.

            Para las nuevas generaciones de murialdinos, la invitación es a rezar por su eterno descanso y a valorar lo que personas como P. Bruno generosamente nos han legado y cuyos frutos, tangibles en tantos espacios de nuestro hermoso colegio, hoy inmerecidamente disfrutamos.-    

                                                                                   DON MARCO

lunes, 4 de junio de 2012

Nuestro Pentecostés


La mañana del pasado sábado 26 de mayo no podía estar mejor ambientada para vivir, a una escala menor, un nuevo Pentecostés. El fuerte temporal de viento y lluvia que desde la tarde anterior se hizo presente, y que podría habernos aguado la fiesta, no hizo más que dar el tono a lo que más tarde pudimos vivir en esta celebración. Así como hace 2000 años, las lenguas distintas que en un primer momento generaban confusión, dieron paso a que todos los participantes entendiéramos claramente lo que el Espíritu nos estaba diciendo. Así, misioneros venidos de la India, de Albania, y otros que hablaban italiano, no tuvieron inconvenientes para comprender todo lo que en ese día se nos entregó. De igual manera, el temor que acompañó a los primeros discípulos, estuvo también presente en los nuevos ordenandos. No era para menos, la importancia del sacramento que recibirían generaban unos nervios que quedaron atrás, luego de la hermosa ceremonia en que recibieron, por la imposición de manos, el Orden sagrado.
El templo parroquial de La Reina estuvo repleto de fieles provenientes de las distintas comunidades josefinas y de las Hermanas Murialdinas. Las familias de los nuevos sacerdotes, emocionadas acompañaron la Eucaristía que concelebraron más de veinte sacerdotes presididos por el obispo josefino Monseñor Celmo Lázzari, venido desde Ecuador y flanqueado por  P. Mario, General de la Congregación y por P. Pablo, Provincial de Argentina-Chile. Nada se dejó al azar. La iglesia, hermosamente adornada sirvió de marco para que  el coro de niños y jóvenes de nuestro colegio tuviera un excelente desempeño. En la homilía Monseñor Lázzari, subrayó la importancia del sacerdocio e instó a los nuevos sacerdotes a seguir el ejemplo del Señor, quien vino a servir a su pueblo.

Terminada la ceremonia pudimos compartir un brindis, el que estuvo amenizado por el grupo folclórico de nuestro Liceo, quienes hicieron un recorrido por las danzas típicas de los países en que están presentes los josefinos. Al día siguiente, en nuestra Capilla acompañamos a P. Jesús en su Primera Misa. Éste fue otro momento de alegría, en el que nuestra comunidad mostró en una multiplicidad de gestos, que éste era de veras un hecho histórico para nuestro Liceo.

Dios permita que este pequeño Pentecostés que hemos vivido, traiga a nuestras comunidades el soplo del Espíritu, que con sus dones infunda fuerzas nuevas a todos los que integramos la familia murialdina. Que esos dones nos hagan mirar con ojos nuevos una realidad muchas veces marcada por desuniones, mezquindades y pequeñeces de todo género. Nada más distinto de lo que se espera de los que han recibido el Espíritu.

                                           DON MARCO     

lunes, 23 de abril de 2012

En las huellas de San Leonardo Murialdo


El arribo de los primeros josefinos a Chile en 1947, estuvo marcado a los pocos meses por dos acontecimientos que ciertamente les han debido impactar: recién cumplían un año en Chile y en marzo de 1948 fallece en esta casa el P. Renato Selva, un joven misionero de apenas 33 años. El dolor algo se alivió, pues en abril del año 1949, es ordenado sacerdote el P. LuisParussini por parte del recordado Cardenal José María Caro. En este hecho los josefinos habrán entendido un signo, pues el joven misionero fallecido ofrecía en su agonía su dolor por nuevas vocaciones en estas tierras de misión. Largos años debieron transcurrir para que en la antigua Capilla fuese ordenado un exalumno de este colegio, se trata de P. José Troncoso, quien recibiera el Orden sagrado de manos de Monseñor Jorge Hourton en agosto de 1975. Tras largos años de espera y de constante oración, hoy asistimos a un momento de verdad histórico, pues junto a nuestro exalumno Jesús Castillo, serán ordenados otros dos seminaristas chilenos, Rafael y Eduardo, hecho inédito en la historia de la Congregación en Chile.
En estos tiempos, en que muchas empresas se preocupan de certificar su calidad a través de exigentes parámetros y en el que también los colegios invierten muchos recursos para recibir el preciado sello que certifique su calidad educativa, me pregunto cuál debiera ser el sello característico de un colegio de Iglesia. Por cierto, el empeño por destacar en lo pedagógico no debe dejarse como algo secundario, pero según mi parecer, hay otros elementos que hablan bien de una escuela  católica y ello está en la capacidad de dar frutos en el ámbito religioso. Son esos los frutos que debieran enorgullecernos y hacernos pensar que estamos en buen camino. Cuando vemos  muchos niños y familias empeñados seriamente en su preparación para recibir a Jesús por primera vez; cuando se repletan las vacantes para ser catequistas de los niños más pequeños o cuando nos faltan catequistas para atender a los más grandes que quieren confirmar su fe, son signos evidentes de una comunidad fecunda que ha apostado por la formación de sus alumnos en la fe y de una fe que al crecer se traduce en obras concretas.
El regalo maravilloso de las vocaciones sacerdotales y religiosas a las que hoy asistimos, se une a una hermosa lista, que en las páginas interiores encontrarán y en la cual aparecen otros tantos exalumnos que en un número no casual de 12, han sido llamados a seguir al Pescador de hombres. Son ellos el mejor ejemplo de la fecundidad de esta comunidad, la cual quiere entregar a la sociedad jóvenes cristianamente inspirados, para llevar el mensaje del Evangelio en el siglo XXI. Para ellos vaya el deseo de seguir las huellas de san Leonardo para que, siguiendo su ejemplo, otros continúen esta hermosa vocación.
                                           DON MARCO

jueves, 12 de abril de 2012

“NO HAY PEOR SORDO……..QUE EL QUE NO QUIERE OÍR”




La sabiduría popular expresa en este proverbio una realidad que en este año debiéramos analizar con atención. Se nos propone como lema “Escuchando se dialoga, dialogando se construye” y no más iniciar esa frase aparece la condición para que ese diálogo sea efectivo: la necesidad de escuchar. Múltiples son las situaciones en que de haber sido capaces de escuchar atentamente los signos que a diario se nos presentan, habríamos tomado una decisión mejor. Así debiera ser también en todo orden de cosas. Por ejemplo, llama la atención que muchas de las demandas que los pueblos expresan, no sean atendidas hasta que se provoca una situación de alteración del orden público. Inmediatamente como respuesta, la autoridad concede todo o gran parte de lo mismo que antes se negaba tajantemente a entregar. De esta forma se va sentando un pésimo precedente, pues de haber sido capaces de escuchar el sentir de la gente se hubiese podido responder a ello sin mediar presión alguna. Parece que esto es algo que aún no logramos aprender. Nuestra vida social sería más serena, si quienes detentan el poder estuviesen más atentos a ir escuchando esas señales que a diario surgen de las necesidades insatisfechas de sus conciudadanos. Llevando esto al extremo, basta ver lo que ocurre en aquellos pueblos sojuzgados por dictaduras eternas como las del medio oriente y otras más cercanas y cómo, cual si fuese una válvula que explosa, las muchedumbres exigen un cambio radical de gobierno en revueltas que acarrean siempre muerte y destrucción.

Para los creyentes este dicho popular cobra especial importancia cuando lo asociamos a la incapacidad de escuchar la voz de Dios. El nos habla siempre, somos nosotros los sordos, que no oímos o lo que es peor no queremos oír. Por eso el dicho señala que no hay peor sordo que el que no quiere oír. La voz de Dios manifestada en lo que Murialdo llamaba los “signos de los tiempos”, nos debiera impulsar a estar atentos a leer esos signos a través de los cuales se manifiesta su voluntad.

Este año es una excelente ocasión para tratar de vivir más atento a lo que Dios quiere de nosotros. Muy distinta sería la convivencia social si quienes nos gobiernan estuviesen más atentos a escuchar esos signos y reaccionaran con prontitud. Parece que nunca aprendemos y la historia nos muestra uno y mil ejemplos de aquellos que, haciendo oídos sordos, sólo se escuchan a sí mismos y una y otra vez se equivocan. Muy distinta sería también la vida escolar y familiar si estuviésemos atentos a escuchar lo que el Señor a cada instante nos va indicando para seguirle.



DON MARCO

viernes, 16 de marzo de 2012

Al Maestro con Cariño




Muchas son las frases que podrían encabezar esta editorial, pienso que para muchos incluso los que no fueron sus alumnos, ésta refleja lo que ha sido Don Aparicio en nuestras vidas. Hoy se cierra una larga etapa de presencia educativa en nuestro colegio. Su partida no nos puede dejar indiferentes. Lejano nos parece el 01 de marzo de 1956 cuando estampó su firma en el primer contrato de trabajo, el que también firmara como rector el inolvidable Padre Edilio Neyrone. Don Aparicio pronto cumpliría 21 años y la docencia era todo un desafío para este exalumno de la Escuela Particular Nº 42 “Santa Filomena”. Los Padres Josefinos habían arribado nueve años antes y él fue uno de esos niños que les dieron la bienvenida en ese inicio de año de 1947. Era evidente que un hijo de este barrio estuviera tan cerca de esta casa en todo sentido. En esos tiempos vivía en Recoleta 590, para luego trasladarse a su hogar por tantos años, en la calle Sagrado Corazón 305.



Por 40 años se desempeñó en la docencia, varios de ellos en ambas jornadas. Era habitual verlo en los recreos con los cuadernos de sus numerosos cursos apilados en un brazo, mientras con el otro iba corrigiendo la caligrafía y los resultados de aritmética. Siempre sereno, jamás alterado, nos iniciaba en el deporte estando en clases de Gimnasia, era obvio, pues desde pequeño el gusto, especialmente por el fútbol, lo quiso traspasar a las nuevas generaciones. Lo que no logró era que también fuéramos hinchas de su querido Ferroviarios. Su buen desempeño lo mostró en los equipos de nuestro barrio, llegando a ser seleccionado nacional de fútbol. Muchos apoderados recuerdan las clásicas tardes de campeonato en el Gimnasio en las que la calidad y caballerosidad del flaco Díaz eran manifiestas.



Largas jornadas también ocupó para ayudar a su estimado P. Franco, otro enamorado del deporte, para preparar las clásicas Revistas de Gimnasia. Muchas horas restadas a su familia también absorbió el afán periodístico de ambos por llevar a toda la comunidad las buenas noticias; es así como crearon en los años 60 El Burrito y luego la recordada revista Nadino, la que renació desde el año 2004 en El Murialdino, del cual es su gran impulsor.



Despedir a un querido profesor de tantos años no es fácil. Agradecer sus largos años de dedicación a este colegio resulta difícil expresarlo en pocas líneas. Su figura tan josefina, silencioso, de bajo perfil, caballeroso como el que mas, son características que no cualquiera tiene. Desde estas páginas que ayudó a ilustrar y escribir le rendimos el tributo que se les da a los grandes, aquellos que sin aspavientos son sencillos de corazón aquellos que han hecho vida el lema de Hacer y Callar, en suma un gran murialdino.





¡Gracias Don Aparicio!





DON MARCO



jueves, 22 de diciembre de 2011

MI QUERIDO MURIALDO




Con estas palabras comienza el discurso que la noche del pasado miércoles 7, leyó durante la Licenciatura de Cuartos Medios Jorge Carreño, en representación de toda su promoción, compuesta por 119 nuevos exalumnos. Su mensaje, escrito con mucho sentimiento, expresa lo que esperamos que nuestros niños y jóvenes encuentren en este colegio, y qué mejor que haya sido escrito por uno de nuestros alumnos, a continuación alguno de sus párrafos:


“Hoy se termina una gran etapa de nuestras vidas, que fue inolvidable para cada uno de nosotros, llena de felicidad y buenos momentos, de recuerdos y amistades.
Ninguno de nosotros pensó que llegaría tan pronto este momento, siempre lo vimos muy lejano, de hecho, siempre quisimos que llegara, pero cada vez que se acercaba el día de la despedida, deseábamos detener el tiempo y seguir en nuestro Liceo, aprovecharlo y continuar con nuestra vida de estudiantes.


Claro, si este establecimiento, sus patios y sus salas se fueron transformando poco a poco en nuestro hogar, sus trabajadores en nuestra familia, y sus alumnos, más que en nuestros compañeros, se transformaron en nuestros amigos y hermanos.
En el transcurso del tiempo, hemos hecho amistades y buenos amigos. Hemos aprendido de la vida, y cómo vivirla, llevando siempre los valores murialdinos de frente. Nos hemos hechos mejores personas, no solamente debido a la labor familia-escuela, sino también por cómo hemos interpretado dicha labor.


Hemos vivido en este Liceo, el cuál nos ha visto crecer y cambiar: Ingresamos siendo unos niños, llenos de ansias por explorar un mundo nuevo, llenos de energía, la cual se veía reflejada en todos los cantos que interpretábamos, en todas las actividades en las que nos desenvolvíamos y en la felicidad que irradiábamos. Hoy, nos vamos siendo ya hombres y mujeres, pero igualmente felices, enérgicos y con mucho por descubrir.


Probablemente, no seríamos los mismos si no hubiésemos estado aquí, sin recibir toda la enseñanza del Liceo y el afecto que todos los profesores entregaban en cada una de sus clases… ¡sí!, el afecto. Quizás, nunca nos hemos dado cuenta del cariño que hemos recibido estando acá, y tampoco de todo el amor que sentíamos por nuestro Liceo.


Espero, que cada uno de nosotros consiga su meta a cumplir, realice su sueño y alcance la felicidad por la cual hemos estado trabajando todos estos años, para así, con el paso del tiempo, haya un murialdino en cada lugar, y que destaque en su labor, pero no solo como profesional, sino que también por su calidad de persona, por su humildad y buenos sentimientos, por saber hacer el bien y hacerlo bien, para que así, cada uno de nosotros, se sienta orgulloso del otro, y pueda decir “yo estudié con él, yo crecí con él o ella”.



¡FELIZ NAVIDAD Y LOS MEJORES DESEOS PARA EL AÑO VENIDERO!

jueves, 17 de noviembre de 2011

P. ITALO SAROLO FAVERINI

“¡No hay problema!”, fue su frase característica. Con ello, en todo momento transmitía la serenidad necesaria para afrontar la vida y sus complejidades. Seguramente esa forma de vivir le ayudó a sortear tantos problemas en sus casi 88 años de vida. P. Italo falleció el domingo pasado en su tierra natal Thiene, en el norte de Italia.

Había llegado a Chile muy joven, amó a esta tierra en la que desempeñó diversos encargos, siendo Párroco en Requínoa, lugar para él muy querido y al cual quiso volver a pasar sus últimos años. En nuestro colegio fue rector desde 1964 hasta 1970 y luego en un breve periodo de 1975. Sus hermanos lo eligieron Provincial en 1970 y por sus cualidades participó en el Capítulo General de 1976, en el cual lo nombran Ecónomo General de la Congregación, cargo ejercido hasta 1988. Lo que para muchos podría entenderse como un honor, dadas las circunstancias, fue una carga demasiado grande, que incluso le afectó gravemente su salud. La Congregación estaba en banca rota y a él le tocó liderar los necesarios ajustes para darle viabilidad económica a una familia que pasó momentos de gran incertidumbre. Hubo que vender la Casa Generalicia para poder salir a flote. De esto sabía bastante, pues le había tocado vivir en nuestro colegio los años más difíciles. La necesaria subvención estatal, que hoy se paga regularmente y con fondos cada vez más altos, en esos tiempos llegaba de manera escasa y con retraso de varios meses. Si bien era parte de la comunidad religiosa, el inicio de la década de los 70, lo encontró aquí ejerciendo como Provincial y enfrentándose a la posibilidad hasta de cerrar el colegio. Los bienes heredados del Patronato comenzaron a venderse, primero fueron las casas que se alquilaban a bajo precio en el barrio, luego ocurrió lo mismo con los muebles, incluso algunos muy valiosos pertenecientes a la comunidad religiosa. El tiempo de angustia pasó, debiendo además acompañar a varios hermanos que dejaron la Congregación. Ciertamente no fueron tiempos fáciles. P. Italo, sin perder la serenidad, insistía: “¡No hay problema!” Y seguía, como decimos en Chile, poniéndole el hombro.

El recuerdo de P. Italo, como profesor de Biología de los alumnos de las Humanidades, su ordenada y transparente administración, su caballerosidad a toda prueba y su estampa de buen josefino son hoy un recuerdo para todos los que fuimos testigos de esos difíciles años. Hoy, los dichosos alumnos del colegio, que utilizan el pabellón del segundo ciclo, construido gracias a su tenacidad en el complicado periodo antes descrito, deben ser orgullosos herederos de un colegio que se construyó ladrillo a ladrillo, por personas tan valiosas como este rector, quien siempre se sentía orgulloso de sus humildes orígenes en Italia y que llegó a esta tierra a darnos lo mejor de sí: el testimonio de una gran josefino.





DON MARCO

lunes, 24 de octubre de 2011

“NO HE VENIDO A SER SERVIDO, SINO A SERVIR” Mc 10,45

Con gran alegría nos preparamos a la celebración de la Ordenación Diaconal de los Hermanos Jesús y Rafael el próximo sábado 22. De por sí, dados los tiempos que corren, es este un gran regalo que Dios nos concede como comunidad. Tanto Jesús como exalumno y Rafael por haber realizado aquí su magisterio, son fiel reflejo de esta familia.

Mucho hemos pedido por vocaciones de todo tipo, pero especialmente religiosas. Si vieron con atención el último Anuario, allí se refleja que esas oraciones han sido escuchadas. Por ello nuestra primera oración a Dios es de gratitud.

El diaconado es desde la primera comunidad cristiana, un ministerio destinado principalmente al servicio y como toda gracia, sólo se recibe como un don inmerecido.

Lejos de representar un hecho aislado, nuestra comunidad ha de ver en esta fiesta una buena ocasión para crecer en la disposición a ser servidores bien dispuestos, primero a la voluntad de Dios y luego a los requerimientos de los hermanos. Si bien serán dos los nuevos diáconos, todos deberíamos sentirnos también diáconos o servidores. Al analizar lo que ocurre a diario, nos encontramos con las dificultades que esto conlleva. Todos queremos que nos sirvan: el hijo en casa quiere que todos le tengan las cosas listas. Y de mal modo contesta a la mamá o a la “nana” cuando no está lo que solicita. Cuesta que realicen labores domésticas, pues se han acostumbrado a que para eso haya otros a quienes les corresponde esa labor. También lo observamos en el colegio, niños y jóvenes, a veces apoyados por sus padres, que dicen que para eso están los empleados. Los adultos por su parte, nos hemos acostumbrado a exigir servicios de buena calidad y si eso no es así, se han creado hasta organismos que apoyan las demandas. O como el empleado que mira su reloj y contesta de mal modo cuando alguien le solicita un favor fuera de su horario de trabajo, pero que le encanta que a él le atiendan solícito en cualquier momento.

Qué distinto sería el mundo si todos fuésemos más humildes, más servidores, en definitiva un poco diáconos. Si desde la más alta autoridad del país, de la Iglesia, de la familia, o de cualquier institución resonara esa estrofa que cada año cantamos en nuestro Machitún: “El que manda entienda, que el poder es un servicio”. A nadie se le “cae la corona” por servir, y servir con la cara alegre sin egolatría, vanidad o aspavientos, eso es lo nos enseñó el primer y mejor diácono, aquel que no vino a ser servido, sino a servir.

DON MARCO

martes, 20 de septiembre de 2011

“PÁJARO MAL NACIDO, ES EL QUE ENSUCIA SU PROPIO NIDO”


La noticia del asesinato del cantautor argentino Facundo Cabral, ocurrida durante julio, para muchos no pasó desapercibida. Conocido en muchos países, me impresionaba lo profundo de sus letras cantadas con una voz inconfundible. En una de esas canciones, hace ya muchos años, le escuché intercalar un antiguo proverbio para referirse a los desagradecidos: “No hay pájaro más mal nacido, que el que se ensucia en su propio nido”. La aplicación de dicho refrán es toda una lección de vida, la cual en estos días se me ha hecho cada vez más patente.

Recorro el centro en días de disturbios. Por trámites debo ir hasta el sector de Los Héroes. El efecto del paso de los manifestantes incultos, pues en estos días se han podido diferenciar los que saben expresarse civilizadamente, ha ido dejando su huella. Hermosos monumentos rayados a más no poder. Vidrieras, señaléticas, semáforos, kioscos, destruidos. No hay espacio que se libre de esa bárbara expresión de malestar. El adagio repetido por Cabral, me resuena una y otra vez. Nada saben de lo valioso que como patrimonio tenemos en nuestras ciudades. El irrespeto parece llevar la delantera. Los demás, permanecemos silentes, esperando que esto acabe o que de una vez acaben con todo. Duele ver el patrimonio destruido, en un país en el que tanto cuesta tener algo del pasado, pues los terremotos han hecho desaparecer tantos lindos ejemplos del paso del hombre por esta tierra, otros desaparecieron por malas decisiones.

Pero hay otro patrimonio que, tanto más importante que el material, ha sido mancillado. El movimiento de los estudiantes lo ha hecho ver con mayor crudeza. Reportajes en televisión muestran cómo en diversos lugares del país, niños y jóvenes no han recibido lo que otros debían entregar. Para ello estaban los recursos. Mas, parece que las redestinaciones de esos fondos, el afán de enriquecerse, han postergado justamente a quienes tenemos el deber de privilegiar: los más pobres. El grito angustiado del Papa Juan Pablo II, en el año 1987 en la CEPAL, nos sigue dejando indiferentes como sociedad: “Los pobres no pueden esperar”… Y siguen esperando. Ya en esa ocasión, el Papa denunció como un error pensar que, cuando la economía estuviese tan bien, por una especie de rebase iba a beneficiar a los más postergados. Pasan los años y vemos cómo en un país que se dice de hermanos, las diferencias son cada vez más escandalosas, mientras algunos se vanaglorian de los excelentes índices macroeconómicos.

No juzgo intenciones, pero creo que es evidente que así como en el caso La Polar, en muchos otros ejemplos, los inescrupulosos han ensuciado su propio nido, a sus propios prójimos, a sus propios hermanos. ¡Pájaros mal nacidos!. Hace falta detenerse un momento y valorar que, cuando en lugares como nuestro colegio insistimos que la solidaridad es posible, estamos educando a nuestros alumnos para que las palabras equidad y justicia tengan real sentido.

DON MARCO



miércoles, 31 de agosto de 2011

TESTIMONIO


EL 11 DE SEPTIEMBRE DE 1973 EN EL MURIALDO.


Los convulsionados días de septiembre de 1973 tienen su génesis varios años antes. Cada vez que explico lo que a mi parecer generó el 11, debo remitirme a finales de la década del 60: la campaña electoral de 1970, provocó como pocas veces, una polarización nacional. Todos estábamos involucrados en lo que se estaba viviendo. Recuerdo cómo, siendo un niño de 4º básico, discutíamos de política y, cada vez que se pasaba lista, señalábamos con nuestros dedos el número de uno de los tres candidatos que, según nuestra particular preferencia, debía dirigir el país. “Momios” y Upelientos” eran típicas formas de descalificarnos. Pero, ciertamente un hecho marcó lo que luego lamentaremos. Quien mejor lo describe es nuestro Nobel Pablo Neruda, dejando plasmado en un doloroso poema la muerte del Comandante en Jefe del Ejército, René Schneider:



Desde entonces un río nos divide:

agua sangrienta, barro de marismas!

No hay nadie en esta tierra que lo olvide.

Desde entonces la Patria no es la misma.

Mi general, adiós.

Desde entonces tu sangre ha separado

dos zonas hasta ahora divididas:

el rencor que amenaza por un lado

y el pueblo que acompaña tus heridas”



El afán de generar miedo por la llegada de un gobierno de izquierda, llevó a grupos ultraderechistas a matar al Comandante. De ahí es historia conocida: intransigencia de todos los sectores; desabastecimiento de la población; intromisión velada y no tanto, de organismos norteamericanos y soviéticos, inflación desbordada y un largo etcétera.

Al interior del colegio tampoco fue mejor. A duras penas se conseguía inaugurar el actual pabellón del segundo ciclo; la austeridad del Liceo era evidente. Con los años supe que la necesaria subvención estatal, llegaba con varios meses de retraso, lo cual abortaba cualquier intento de mejoras en un edificio de adobes que a gritos reclamaba una demolición. Los sacerdotes debieron hasta vender sus muebles para cancelar sueldos y muchas veces su alimentación corrió por parte de unos bienhechores italianos.



En este periodo perdimos nuestro tradicional uniforme de camisa y medias grises con la exclusiva corbata escocesa, en pos de un uniforme para todos los colegios impulsado por el Ministerio: camisa celeste, corbata azul y pantalón plomo, fue lo que más se usó.

La mañana del martes 11, habíamos llegado con ganas de celebrar, pues ese día se festejó, hasta ese año, el día del Maestro. El 7ºB del cual era parte, organizó una convivencia para nuestro profesor jefe Don Tomás Bruna. Si bien a primeras horas vi en Recoleta transitar unos tanques del Buin, no me llamaron mayormente la atención, pues en días previos ya los habíamos visto.

De improviso llegó el papá de uno de mis compañeros alarmado, pues había un “pronunciamiento militar”, eufemismo que por años nos acompañó para evitar decir golpe de estado… hasta ahí no más nos llegó la fiesta. Los curitas a cargo prohibieron que los alumnos salieran, salvo que sus apoderados les viniesen a buscar. Olvídense de avisar por teléfono, de los 1200 alumnos calculo que no más de cien contaban con tan moderno dispositivo.

Salimos al patio y muchos curiosos preguntábamos a P. Roberto Cogato que se paseaba escuchando una pequeña radio a pilas, sobre lo que ocurría. De pronto, al mirar hacia el sector de La Vega, vimos los aviones que descendían y dejaban caer unas “cositas”. Un mes después, al reanudarse las clases, junto a uno de mis compañeros fuimos a ver el efecto de ello: nuestro Palacio de La Moneda semidestruido y ennegrecido por el efecto del incendio provocado por el bombardeo de nuestra propia Fuerza Aérea.

Como pude logré colarme y salir con un apoderado hasta Avenida Perú. Desde allí tomamos un camión, cosa habitual en ese tiempo, del cual bajaban una escalera de madera y alguien cobraba unas monedas por el “servicio”…los paros de micros eran la tónica, y el bus escolar, que el gobierno nos colocó gratis y que circulaba por Recoleta, en muchas ocasiones no aparecía…desde Plaza El Salto caminamos hasta Recoleta, por lo que hoy es el Cementerio Parque del Recuerdo y que en ese tiempo era un asentamiento campesino con lechería incluida. En ese trayecto de más de tres kilómetros, pudimos observar con mi amigo Paulino, como otros aviones, que pasaban sobre nuestras cabezas, disparaban a una antena ubicada en un pequeño cerro al costado de la Piscina Mirasol…era una radio que aún no entraba en cadena nacional con bandos y música marcial y a través de la cual el Presidente emitía su conocido discurso final.

A media tarde llegó mi padre a casa. Había sido obligado a trotar por Vicuña Mackennadesde su lugar de trabajo, manufacturas Sumar, pasando por el colegio a buscarme. Al no hallarme siguió caminando. Las ampollas en sus pies, reposando en un lavatorio de agua es un recuerdo que perdura...



El toque de queda, las balas locas, los allanamientos, los operativos para afeitar y cortar el pelo, fueron la tónica de esos primeros días. Muchos festejaron el fin de un periodo de penurias e inocentemente se pensaba en una transición breve.

Después de un mes volvimos a clases, aparentemente no había pasado nada. En el colegio todos curioseábamos en la sala del actual 8ªB, allí unas balas, seguramente disparadas desde el retén que estaba en el cerro, habían atravesado un vidrio dejando su huella en una puerta y en el estante. La trayectoria pasaba por el escritorio del profesor…si hubiese sido en horario escolar, Don Aparicio hoy sería un recuerdo.

El primer aniversario debimos ir a desfilar al Hipódromo Chile. Así lo ordenaba el interventor militar del colegio, un oficial del Buin. Todos los cursos formamos en Avenida Dorsal. Para amenizar, el Coro del colegio, grupo de gran prestigio, dirigido por el Rector, entonaba los cantos y marchas que el gobierno proponía. Fue así como mientras el coro entonaba “Chile, levántate y anda…”, nosotros cerrábamos el desfile de los colegios, pues nos había tocado llevar los 4 inmensos retratos con los rostros de los miembros de la Junta Militar (!).

Con los años fui entendiendo que ese 11, nos había marcado a sangre y fuego. Hoy al ver lo que aún ocurre entre los hijos de una misma Patria, me parecen cada vez más ciertas las estrofas de Neruda:


“Desde entonces un río nos divide (…)

Desde entonces la Patria no es la misma.”


Será porque olvidamos fácil y repetimos errores, que cada año trato de llevar a mis alumnos de Cuarto Medio al Museo de la Memoria en Quinta Normal. No sería mala idea para estos días ir en familia y transmitir el personal testimonio que cada uno de los que fuimos protagonistas de esos días vivió.-


DON MARCO

lunes, 8 de agosto de 2011

"LA IGLESIA QUE YO AMO"


En estos días estamos celebrando los 450 años de la Iglesia de Santiago, de la cual formamos parte. Junto a los Profesores reflexionábamos al respecto, teniendo como inspiración un hermoso poema escrito por el sacerdote Esteban Gumucio y que hiciera conocido Don Raúl Silva Henríquez, poniéndole no sólo su voz tan característica, sino acentuando en cada estrofa que esa Iglesia es la suya. El nombre del poema encabeza este escrito, pudiendo buscarlo en internet.

Cada uno de nosotros es parte de esta Iglesia. A ella ingresamos sin mayor conciencia, el día de nuestro Bautismo. Sin lugar a dudas, ese debiera ser un día mucho más festejado incluso que el propio cumpleaños, si de verdad entendiéramos su real y profundo significado. Muy pocos recordamos de memoria esa fecha, menos aún el nombre del sacerdote que nos bautizó, con suerte sabemos el de nuestros padrinos y muy pocos fueron de verdad acompañados por éstos como modelos de creyentes.

Ser parte de esta Iglesia significa haber recibido de ella, como madre, una serie de dones que, en definitiva, nos han hecho ser el creyente que hoy somos. De ella aprendimos las primeras oraciones y acercamientos a la vida cristiana, seguramente a través de nuestros padres o abuelos, quienes nos integraron a nuestras comunidades parroquiales o escolares. En ella se nos preparó a los sacramentos, con personas y medios, si bien sencillos, plenos de un amor por lo que hacían tal como yo lo experimenté con los buenos curas de mi infancia y sus catequesis, realizadas con medios tan sorprendentes para ese tiempo como lo fueron las filminas. Hoy, con tanto desborde de recursos audiovisuales, no sé si se logrará el mismo efecto en el corazón de niños sobre estimulados por imágenes. Es la Iglesia valiente y servidora, la misma que seguramente el año venidero verá mermar sus integrantes después del próximo Censo, lo cual habrá de entenderse como un llamado a la humildad, para ser de verdad levadura en la masa.

En tiempos en que tanto se critica a la Iglesia, y en que tantos la ven desde la vereda de enfrente, conviene recordar que, con aciertos y errores, a esta Iglesia pertenecemos y así como nos ofendemos cuando en buen chileno “se nos saca la madre”, igual de ofendidos debiéramos sentirnos cuando a esta Iglesia, que ha sido y es nuestra madre, se la denigra. Los pecados de todos y las vergüenzas que de ellos sentimos, no pueden ser sino motivos para también recordar y agradecer los muchos dones que a través de ella hemos recibido. Los buenos ejemplos de curas, religiosos y laicos que nos han acompañado en nuestra vida dan fe de ello. Dios permita que muchos podamos decir, tal como culmina el poema comentado: “en ella quiero vivir hasta el último momento”.

DON MARCO



Editorial de El Murialdino Nº71, Agosto

lunes, 25 de julio de 2011

¿VALIÓ LA PENA?


Dos veces más grande que la bandera que flamea frente a La Moneda promete ser la bandera que los hinchas de la roja llevarán a Argentina para alentar a los jugadores. Las cifras hablan de $900.000.- pesos en costos, 8 días de trabajo, 3000 metros de hilo para un emblema de 50 por 30 metros. Todo un logro! Es de esperar que con ese aliento, los resultados sean más que meritorios. de seguro el tema fútbol estará en la pauta durante todo el mes de julio y muchos nos sumaremos como espectadores anhelantes de ver a nuestro equipo alcanzar los primeros lugares. Pero julio también nos reporta a una fecha que tiene que ver con una bandera, no tan grande en tamaño, pero que lideró muchas cruzadas de otros chilenos en otras épocas y por circunstancias no tan alegres como lo es un partido de fútbol.

El próximo 9 y 10 de julio recordamos una de las Batallas más memorables de los patriotas chilenos, su valor ha quedado reflejado en un hermoso monumento que se alza en la alameda obra de la gran escultora Rebeca Matte. Sin lugar a dudas no es ésta la única acción que llevó a la muerte a jóvenes soldados chilenos por defender los valores patrios. Ejemplos de ello encontramos en cada episodio de nuestra historia. Quizás en lo que no se repara muchas veces es que la edad de esos muchachos no superaba a la de los actuales alumnos de enseñanza media y los más jóvenes incluso tenían la edad de los actuales alumnos de quinto, es decir unos diez años.

Al relacionar todo lo anterior, no puedo dejar de pensar si el sacrificio por consolidar una nación ejemplar en muchos aspectos, sea el norte de muchos de los actuales integrantes de esta patria. Al observar con dolor lo que ocurre en ella me pregunto si de veras valió la pena tal sacrificio, y si además las nuevas generaciones tan prestas a sacar a relucir la bandera por triunfos deportivos serían capaces de realizar proezas como las que vivieron muchos de esos niños héroes que están presentes en nuestra historia en sucesos como Iquique, La Concepción, Huamachuco, Alpatacal, etc.

Las muchas heridas que hoy tiene nuestra patria tienen su origen en personas que no han sido capaces de cuidar lo que se ha conseguido. Por ello confunden ser patriota con ser patriotero; el diálogo franco con la descalificación panfletaria; la vida democrática con imposiciones dictatoriales en que la autoridad elegida, para ellos no tiene peso alguno; el éxito económico con la usura descarada a costa de los más pobres. La humilde bandera del terremoto, mucho menos costosa que la gigante que se ha preparado, es ejemplo que ella puede convocar a muchos tras los verdaderos y nobles ideales de esta patria. Confío que para nuestros murialdinos el conocer la historia les hará tener los argumentos necesarios para ser constructores de un país más justo en el que las desigualdades escandalosas que hoy vivimos sean prontamente desterradas.

DON MARCO

Editorial de El Murialdino del mes de Julio, Nº 70